Cosas que odio.
Quiero dejar algo bien claro ¡Soy una mujer demasiado malíntensa en la vida! Tanto así, que hay momentos en los que ni yo misma me soporto y me toca pasarme el switch y desconectarme de mis pensamientos para no llevar mi locura a un nivel incontrolable.
No sé si es que me he vuelto tan chuchumeca, tan vieja antes de tiempo, tan anticuada y aburrida que día a día voy descubriendo en mi, en las personas y en el mundo en general cosas que me sacan de quisio, que no tolero y hasta me llegan a amargar la existencia. He aquí una lista de ellas (las que por ahora recuerdo).:
1.- Que me dejen hablando sola.
No hay nada que me moleste más, que me empute la madre como que me dejen hablando sola. Ok, puede ser que en el momento estés ocupad@ y no me puedas atender; pero notifícame "Daniela, ahorita no te puedo atender ¿Te parece si te escribo/llamo más tarde?", fino, yo no me voy a molestar, yo también trabajo y sé lo que es estar ocupada. También me pasa que me suelen hacer una pregunta y cuando respondo, ni siquiera me dicen gracias o un simple "ok".
Seas hombre o mujer, ET o cualquier ser con vida existente en el planeta, si no quieres hacer molestar a una mujer (y mucho menos con problemas de intensidad) por tu salud... no la dejes hablando sola, es una falta de respeto y puede dar la impresión de que tienes poco interés sobre la persona o sobre el tema que estaban hablando.
2.- La indiferencia.
No puedes decirle a alguien lo "mucho" que la quieres, y en los momentos que más te necesita ser tan indiferente, es mejor que dejes las cosas claras desde el principio y evites malos momentos.
3.- La gente metiche.
Típico que estás en la universidad, en la oficina o en alguna reunión familiar comentando algún suceso, quitándole el cuero a alguna prima o burlándote de algún amigo que se pasa de cuchi y que todas rebotan; SIEMPRE SIEMPRE te vas a topar con el/la pana que se mete en la conversación sin haber sido llamada, todo lo quiere saber, todo lo quiere comentar y para rematar se atreve a corregirte cuando ni siquiera tiene idea del momento en que todo sucedió ¡YISUS! Un poquito de por favor con esas personas.
4.- Las mentiras.
Todos en algún momento hemos mentido, nadie se salva (y el que diga que no, que no me corte con ese cuchillo de cartón), pero soy ese tipo de persona que no puede ocultar lo que piensa o lo que siente y si algo no me gusta o alguien no me cae bien, obviamente se lo haré saber; suelo tener ese detector de mentiras que muchas veces me hace reír y otras tantas desatan ese instinto asesino que vive en mi. Nadie, NADIE por muy mala persona que sea, merece ser engañado o una mentira; es preferible una verdad que duela a mantener una mentira por años y que el daño sea irreparable.
5.- La impuntualidad.
Si bien es cierto que soy mujer y que para arreglarme me doy mi postín, también es cierto que detesto que me hagan esperar o hacer esperar (aunque a veces lo haga sólo por joderle la vida a esa persona), vivir lejos de mi trabajo y de la universidad me han enseñado a estar lista antes de que la persona me vaya a buscar, o llegar siempre 20 o 15min de la clase, de la cita y si tengo clases en la universidad puedo llegar hasta 2hrs antes por si me toca estudiar o terminar de hacer un trabajo para el día, hacer esperar a una persona o peor aún dejarla embarcada es síntoma de que te joderás conmigo por el resto de tus días. Eso lo puedes jurar.
6.- El vivismo del venezolano.
Vivimos en uno de los países más alegres del mundo, con la segunda ciudad más violenta del mundo, bajo un régimen político que nos ha jodido la vida desde hace 16 años y que a su paso ha vuelto a la gente más conformista, viva y cómoda, acostumbrándolos a obtener las cosas de manera fácil y así ir perdiendo la costumbre de trabajar duro para ganarse el pan de la casa. A raíz del incio de la escasez, de las largas colas en los supermercados para poder conseguir los productos de primera necesidad (carne, leche, huevos, azúcar, etc); los venezolanos se la han ingeniado para hacer cualquier cantidad de trampa para obtenerlos de manera fácil o después de haberse calado semejante cola revender dichos productos a sies veces su precio ¡No me jodas! Por ser así, por permitir que esas cosas pasen es que tardaremos AÑOS en salir de esta situación.
Aquellos hombres que no ceden el puesto a las personas de tercera edad, mujeres embarazadas y de más hacen que cada día pierda la Fe en los venezolanos.
Admitir que todos cometemos errores y tratar de corregirlos es una forma de sincerarnos con nosotros mismos y la vía para joderle menos la vida a los demás, además... ¡ES GRATIS!
11/03/2015 @DannyDollyDoll.