Reflections.
Hoy se cumplen 23 días de la muerte de mi abuelita, mi año empezó de la manera más agridulce posible. Hace 15 días me fui de "vacaciones" a visitar a mi familia, si bien es cierto que reí, canté, jodí, bailé y compartí junto a mis seres queridos; podría asegurar que para muchos mi desición de irme de viaje a sólo una semana de la muerte de mi abuela era la idea más descabellada y egoísta.
Me fui con la idea de tener las vacaciones perfectas, deseadas desde hace dos años (tiempo que tenía sin agarrar vacaciones), pero en realidad me di cuenta que me fui huyendo de mis propios sentimientos. Y es que desde niña siempre he sido una persona muy emocional, por todo lloro, por todo me amargo, por todo discuto; pero siempre exponiendo mis razones y dejándole saber a la gente el por qué de cada acción y emoción, no, no soy así con todo el mundo, constantemente mantengo conversaciones conmigo misma donde no logro entenderme y aún así encuentro la manera de salir adelante... mientras enterraban a mi abuela y todos lloraban y consolaban a sus parejas, padres o familiares yo traté con todas las fuerzas del mundo de no hacerlo (llorar) y así poder brindarle fuerzas y apoyo a mi abuela, quien durante toda su vida vivió junto a mi abuelita, creo que hasta ahora no me he permitido del todo exteriorizar mis sentimientos y creánme que lo he tratado; lo que si es cierto es que el recuerdo de mi abuelita sigue vivo en mi mente y en mi corazón y eso es algo que me va llenando de fuerzas poco a poco.
Durante mi viaje pude conocer lugares que aún no había visitado del Estado Táchira, como lo son El Páramo de el Zumbador (casi llegando a la grita) y otros lugares los cuales no recuerdo el nombre, pero de lo que si estoy segura es que no olvidaré sus paisajes, de hecho, en el Páramo tuve una vista tan hermosa que recordé los cuentos de mi abuelita donde hablaba que ella había nacido y vivido en La Loma (algún pueblito del Estado Mérida que aún no conozco) y por un momento me sentí en paz y la sentí conmigo. Cada quien lleva el dolor a su manera, y creo que yo no llevo por dentro, de vez en cuando hablando sobre ello con mis amigos (a los cuales estaré eternamente agradecida por estar a mi lado y tan al pendiente), a través de la música y de cada cosa que aquí escribo; todo todo lo que hago es una mezcla de lo que la gente que quiero y mantengo a mi lado ha logrado que sea y aprenda en el camino. Algo que aprendí recientemente, y me resulta gracioso porque solía aconsejarlo y predicarlo, es a sincerarme conmigo misma; pero completamente, sin obviar absolutamente nada, analizar paso a paso, poco a poco todo lo que me ha ocurrido durante los últimos cicno años de mi vida; las personas conocidas, las que ya no están, las que aún mantengo a mi lado, cada recuerdo, cada sentimiento y justo cuando hice eso pude recordar las palabras que dijo el Padre al momento de la Unción de los enfermos que decía algo como "Cuando uno quiere realmente a alguien no espera hasta el último momento para decirlo, cuando uno quiere a alguien debe decirlo todos los días o cada vez que se pueda, porque nunca sabemos cuando a esa persona le toque partir" y le doy absolutamente toda la razón, agradezco cada instante, cada momento que pude compartir junto a mi abuelita, junto a cada una de las personas que hoy ya no forman parte de mi vida y que me dejaron experiencias y aprendizaje; incluso si no me dejaron nada, porque así ellos no me hayan demostrado nada, todo lo que dije, expresé y demostré en el momento fue puro y sincero (aunque muchos en algún momento hemos caído en las mentiras).
Somos egoístas por naturaleza, pero lo que debemos trabajar en el camino es a no hacerle daño a los demás de nuestras acciones y disfrutar al máximo de cada respiración que damos...
@DannyDollyDoll 24/02/2015.