Crisis a los ventitantos...
A unos días de cumplir 25 años muchas cosas empiezan a rondar por mi mente, hasta llegar al borde de una crisis existencial, esa combinación de emoción con nostalgia y preocupación de cumplir otro año más, adquirir nuevas responsabilidades y afrontar nuevos retos; demostrarme a mi misma que soy más arrecha de lo que pienso y que puedo logar todo lo que me proponga y más (Ajá, a veces quisiera dejar de pensar 10mil veces las cosas antes, durante y después de hacerlas); pero esta crisis va más allá de una edad, de un número o una responsabilidad... es el temor de saber que tienes las respuestas a varias preguntas no formuladas y no saber qué hacer con ellas.
Es el temor o la emoción a lo desconocido, es querer dejar ser una Delia Fiallo que hace de su vida un drama todos los días a toda hora y sentir que no tiene con quién hablar de sus problemas en momentos de desesperación, dejar de buscar respuestas en las letras de canciones de Ryan Star o de Coldplay.
Menos mal que esta crisis es pasajera y en unos cuantos minutos empezaré a pensar lo pendeja que fui al escribir este post, comenzar el cotorreo acostumbrado por whatsapp preguntando a mis amigos qué tal les fue en su día y quedarme dormida leyendo "Paula" de Isabel Allende, para luego despertarme a las 5am y salir en modo zombie a la regadera, bañarme, cepillarme y continuar mi vida laboral... ¡Que buena vaina! Soy una vieja prematura en proceso de adaptación.