Travesía al emigrar.
- dnla19
- 24 abr 2019
- 17 Min. de lectura
Ha pasado cierto tiempo desde la última vez que publiqué algo por acá, más allá de "la situación país" por la que estaba pasando, no me sentía lo suficientemente cómoda o inspirada para organizar mis ideas, sentimientos y plasmarlos en letras.
Hace ocho meses aproximadamente que salí de Venezuela, con una maleta de 23kg, un bolso de mano de 8kg y más miedos y dudas que cualquier otra cosa hasta ese momento. Al igual que para muchos, no fue nada fácil el proceso previo al viaje, entre el trámite de la prórroga del pasaporte, solicitud y apostilla de los antecedentes penales, partida de nacimiento, notas y ese tipo de cosas; porque aunque uno siempre ha estado claro en que las cosas en Venezuela no funcionan como deberían ser, no deja de impresionar el nivel de descaro que hay en las entidades públicas para cobrarte en dólares por un trámite que es totalmente gratis o que su costo es en Bs. (Ahora bolívares soberanos).
Día 1: La Guaira - Puerto Ordaz.
Mi travesía empezó un domingo 12 de agosto de 2018, saliendo de un vuelo nacional por Estelar con destino Puerto Ordaz -desde La Guaira-, lo que más recuerdo de ese día, era el miedo enorme de no poder lograr concretar el viaje, ya que mi vuelo salía desde Manaus (Brasil) y tenía poco tiempo para llegar por tierra a dicho lugar; mi miedo aumentó demasiado porque parte de la noche y madrugada del sábado para domingo llovió demasiado fuerte y mi mente sólo pensaba en la posibilidad de que suspendieran los vuelos por mal tiempo -creo que no hace falta aclarar que no dormí absolutamente NADA, y que lo único que hice fue llorar-, mientras se acercaba la hora del vuelo (07:00pm), me iba calmando, tratando de no ser tan negativa y rezando todo lo que no había rezado en 28 años.
Jamás pensé que despedirme de mi mamá y mi hermana en el aeropuerto me dejaría una sensación de vacío tan inmensa, que aún hoy en día no logro describir; la gran lección vino por parte de mi mamá, que aún cuando se estaba derrumbando, no quiso llorar frente de mí, para que yo pudiera seguir con mi viaje.
Llegué a Puerto Ordaz a las 08:45pm, yo había quedado en encontrarme con un gran amigo en el aeropuerto, que me haría el favor de acercarme hasta Santa Elena para poder cruzar la frontera y tener tiempo a mi favor, PERO, al llegar al aeropuerto me di cuenta de que me había quedado sin batería en el tlf, procedí a buscar mis maletas, y me ubiqué en la puerta de salida donde estaban esperando a los que habíamos bajado del avión, que de paso, era el último vuelo que recibía ese día el aeropuerto. Afortunadamente encontré una pared que es exclusivamente para cargar celulares y ahí puse a cargar mi tlf, mientras seguía esperando a mi amigo; hasta que un vigilante del aeropuerto se me acerca y me dice "Srta., estamos esperando por Ud., para cerrar el aeropuerto"; en ese momento no me quedó de otra más que recoger mis macundales y dirigirme hasta el estacionamiento del aeropuerto (todo esto pasaba, mientras trataba de comunicarme con mi amigo). Otra vez el miedo y la preocupación se apoderaron de mí, al ver que no habían taxis y que tal vez me iba tocar amanecer en el estacionamiento del aeropuerto con el riesgo de que me robaran.
Y como dice el dicho "Al inocente lo protege Dios", después de caminar 10min por el estacionamiento, me le acerco a un Sr., que estaba en una camioneta Jeep (y ya con que recuerde la marca del carro es un éxito, porque soy malísima para eso) y le pregunté ¿Sr. Cuánto me cobra hasta el terminal de Puerto Ordaz? En ese momento me dijo que no hacía viajes y me di por vencida; en eso apareció una Sra., que le formuló la misma interrognante y en ese momento nos cobró a las dos 1.000.000 Bs.f -UN MILLON DE BOLIVARES FUERTES- a cada una y en efectivo. El viaje no duró más de 15min, afortunadamente ambas íbamos al mismo lugar y nuestra sorpresa fué ver a un montón de gente durmiendo en el piso o sobre sus maletas, mientras esperaba que amaneciera, para poder tomar el bus hacia Santa Elena u otros lugares.
En menos de un minuto la Señora se desapareció y yo volví a quedar sola, con mis maletas y mi bolso; recuerdo que me senté en el único banquito que tenía luz, cerca de la entrada del terminal -a todas estas, seguía sin poder comunicarme con mi amigo-, y en eso se me acerca un Sr., de unos 40 años y me pregunta "Hija ¿Para dónde quieres ir? Porque se nota que no eres de acá, y si sigues sentada ahí, lo más seguro es que te roben". Acto seguido le pregunto que cuál es la fila para agarrar el bus que lleva a Santa Elena y de ahí él me explicó que todas las personas que estaban durmiendo en el piso, esperaban por el bus, que ni siquiera llega a Santa Elena, sino que llega a un pueblo cercano y de ahí hay que agarrar unos carritos o taxis que sí te dejan en la frontera como tal; también me propuso llevarme a una posada a pasar la noche, donde podría pagar por Punto de Venta, y que él se ofrecía a buscarme a las 5am, para llevarme de nuevo al terminal y conseguirme un taxi por puesto que me llevaba directo a Santa Elena y que tardaba menos que el bus; reviso en mi tlf la poca pila que me quedaba (10%) y veo la hora (10:00pm) y rezando como loca me dije "Que sea lo que Dios quiera", el Sr., me prestó su celular, para mostrarme la posada, llamó para preguntar si habían habitaciones disponibles y me llevó; el viaje duró unos 15min, me registré, me ayudaron a meter las maletas en la habitación y antes de irse, el taxista me pregunta si he comido algo, la verdad es que en ese momento con todo el estrés y miedo que tenía, no sentía hambre ni había pensado en eso; lo cierto es que no había comido nada desde el desayuno, así que el Sr., me llevó hasta Farmatodo, que era lo único abierto a esa hora, y pude comprar (por recomendación del taxista) un Pan Bimbo, Jamón, un Cheese Treez y un Té Lipton, de ahí me llevó nuevamente a la posada y le dí mi número de tlf, para concretar el viaje del día siguiente.
La Posada se llama Orinokia, queda detrás de la Zona Industrial, en aquel momento la habitación matrimonial me salió en 10.000.000 Bs.F, contaba con a/a, baño privado con agua caliente, mesa para comer, nevera ejecutiva y tv por cable; el servicio fue muy bueno y el taxista recuerdo que se llama Javier, por todos los viajes me cobró 4.000.000Bs.f (por transferencia). Finalmente pude bañarme, comer algo, y "tratar" de descansar, me comunique con mi mamá, mi papá y mi abuela; a eso de la medianoche me llama mi amigo, que me había estado buscando por el aeropuerto y por el terminal y nunca me vió, que no había podido llegar antes, porque en su casa se había ido la luz -bc comunismo- que dónde estaba, que sí estaba bien; le comenté todo lo que había pasado y con mucho tristeza se despidió, me deseó suerte y siguió su viaje hasta Santa Elena.
Mi presupuesto en Bs.f, era de 20.000.000; que estaban distribuidos de la siguiente manera:
17.000.000,00 en la cuenta.
3.000.000,00 en efectivo.
Taxi -desde el aeropuerto al terminal-: 1.000.000,00 (efectivo).
Taxi -desde el terminal a la posada, la posada a Farmatodo, Farmatodo a la posada; la posada al terminal-: 4.000.000,00 (por transferencia).
Habitación: 7.000.000,00 (por punto de venta).
Pan Bimbo, jamón, Cheese Treez, Té Lipton: 4.000.000,00
Total de gastos con tarjeta de débito/transferencia: 15.000.000,00 Bs.f -me quedaban 2.000.000,00 Bs.f-
Total de gastos en efectivo: 1.000.000,00 -me quedaban 2.000.000,00 Bs.f-.
Día 2: Puerto Ordaz - Santa Elena.
Lunes, 5am, ya el taxista estaba en el estacionamiento de la posada esperando por mí, para llevarme al terminal; el viaje no duró ni 15min, y tal como me lo había prometido, me consiguió un taxi (en los que pagas el puesto) para irme directo a Santa Elena. Lo malo de este tipo de transporte, es que hasta que no tenga los cuatro puestos llenos (si es camioneta) o los tres puestos (si es carro), no sale a destino; y lo saco a relucir, porque yo llegué al terminal tipo 05:20am y eran las 09:45am, y todavía no habíamos salido para Santa Elena, porque nos faltaba un pasajero; y entre las tres personas que estábamos esperando, nos tocó pagar el puesto que estaba vacante y luego así, poder emprender el viaje.
Antes de salir me compré dos empanadas de pollo y un café por 200,00Bs.f (de esos que se negaban a morir), y una quesadilla por 50,00Bs.f -en efectivo-.
Partimos a las 10:00am, en este punto yo ya estaba bien desesperada, porque de Puerto Ordaz a Santa Elena, son 12hrs de viaje en carretera; eso quería decir que me iba a tocar amanecer en la frontera, haciendo fila para poder sellar el pasaporte de salida en el SAIME y luego salir corriendo hasta el módulo de la Policía Federal de Brasil, para sellar el pasaporte de entrada. Al momento de salir (les recuerdo que viajé en una línea de taxis ejecutivos, que hacen transporte por todo oriente, incluyendo Santa Elena), el conductor nos dice "Bueno muchachos, recen para que no haya tránsito pesado, o para que la GNB (Guardia Nacional Bolivariana), no nos pare a cada rato" ¿Adivinen quién no habló, durmió ni comió gran parte del camino?
A las 02:00pm, ya íbamos por El Callao, el paisaje arrechísimo, lo único malo -en serio- eran los cráteres que había en la carretera, que esquivarlos se volvía toda una aventura, y ahí nos encontramos con nuestro segundo obstáculo (el primero fue haber salido tarde), y era que la vía estaba súper trancada, porque en la zona tenían más de un mes sin bombona de gas; yo no sabía qué hacer más que seguir rezando, afortunadamente sólo estuvimos ahí 20min, ya que la GNB pudo quitar los escombros que tenían la vía cerrada. El Sr., taxista fue muy "pana" y buena gente, tenía puesta buena música y la llevaba a un volumen moderado, por si algún pasajero tenía la necesidad de descansar; les impresionaría todo lo que se puede (o podía en aquel momento) conseguir en Puerto Ordaz y los pueblos aledaños, esa vaina parecía Dubái, no se veía escasez de nada -sólo debías tener efectivo o $, y todo lo que necesitaras, lo obtenías fácilmente-.
Ya como a las 06:30pm, llegamos a lo que se conoce como "La Gran Sábana" ¡Qué vista tan arrechamente BELLA! No hay palabras para describir lo que es estar ahí, justo en frente del anuncio, hicimos una parada estratégica para que el taxista pudiese echar gasolina (que llevaba en bidones, amarrados en el techo de la camioneta), bajamos a estirar las piernas y a tomar las respectivas fotos. 20min más adelante, nos paramos en una posada -aquí sí pido disculpas, porque no recuerdo el nombre- para poder ir al baño e intentar cargar los bidones de gasolina (cosa que no se logró, porque justo cuando llegamos, estaban cerrando la estación de servicio y ahí no hacen excepciones); casualmente al salir del baño, empezó a caer un palo de agua BRUTAL, como para ponerle un extra a esta aventura -porque lo fue-, al salir de ahí, el taxista nos dice "ya lo que nos quedan son 02:30hrs de camino", y la verdad es que más allá de todas las alcabalas que pasamos (17 en total), en ninguna nos pararon, ni nos revisaron nada; fue que pude como que sentir un alivio y entre todos compartimos comida y bebida, y empezamos a hablar.
En este punto, el taxista nos vuelve a preguntar (éramos dos mujeres y un hombre) ¿Dónde piensan pasar la noche? Porque a esta hora "La Línea" -frontera- ya está cerrada hasta mañana a las 07:00am; nosotros muy inocentes respondemos "En la línea" y taxista en tono de padre regañón exclama ¡Cómo se les ocurre! ¿Están locos? ¡Ustedes lo que están buscando es que los roben y le quiten lo poco con lo que están saliendo! Yo les recomiendo que se queden en la posada donde yo siempre me hospedo, que tiene las tres b -buena, bonita y barta-. Justo en este momento es que se presenta el obstáculo número tres, yo ya no contaba con suficientes bolívares en efectivo para pagar el hospedaje y los dólares que tenía a mano, eran para pagar el taxi hasta Santa Elena (30$US) y comprar el pasaje hasta Manaus (60$US); la otra chica que viajaba con nosotros, tampoco llevaba dinero, sólo lo del taxi, porque ella vive en Boa Vista; y el que terminó salvando la patria, fue Giovanni, el chamo que viajaba con nosotros.
Llegamos a Santa Elena a las 09:30pm, en la última alcabala que es justo en la entrada, fue que nos pidieron la cédula, la mostramos y nos dejaron pasar (aquí sí me cagué mal, porque según los cuentos, es acá donde la GNB se pone creativa a revisar maleta, manosear a los pasajeros y robar dólares). La cola para poder llegar a la posada fue BRUTAL, nos quitó como media hora, porque los aledaños y taxistas estaban desesperados por echar gasolina, la señal era una utopía y el calor insoportable. Al llegar a nuestro destino, nos conseguimos con que en la posada ya no había habitaciones disponibles, porque mucha gente se había quedado sin poder pasar la frontera y ajá ¿Y ahora qué hacemos? Dimos vuelta por las posadas aledañas y el resultado era el mismo -obstáculo número cuatro-, el taxista después de tanto jalar bolas, logró que nos hospedaran en la habitación de la encargada de la posada (sólo para mujeres) y Giovanni se quedaría en el lobby, durmiendo en una hamaca; mientras todo esto sucedía, eran las 11:00pm, y nos fuimos a dos cuadras de la posada a un puestico de empanadas a cenar con una vaca que hicimos entre todos (incluyendo el taxista), ahí hablamos un rato, nos reímos, comimos y quedamos en que saldríamos a las 07:00am a La Línea; nos devolvimos a la posada, nos facilitaron la clave del WiFi y me pude poner en contacto con mi familia, puse a cargar el tlf, me bañé y me acosté, no sin antes poner la alarma a las 06:00am. Créanme cuando les digo que sólo pude dormir tres horas, el estrés de no saber si llegaría a tiempo me mataba y no me dejaba dormir.
Día 3: Santa Elena - Manaus.
Cómo les dije, habíamos quedado que a las 07:00am saldríamos camino a La Línea, que estaba a 20min de la posada (en carro), a las 06:00am ya yo estaba más que lista y fuera de la habitación, en el lobby nos esperaban con café recién colado y galletas de soda; el taxista vino a sobrevivir a eso de las 07:15am y a mí ya me estaba dando algo ¿Por qué me haces esta cochinada George Harris? La cosa es que, una vez activo el taxista, salimos camino a nuestro destino -no sin antes pasar por un barrio clandestino, donde contrabandean gasolina-, eso no nos quitó más de 10min. A las 07:45am ya estábamos en La Línea, éramos los sextos en la fila para sellar pasaporte en el SAIME y ya la gente empezaba a especular "No vayan a decir que se van del país, porque les van a pedir conteo de dólares" y yo lo único que pensaba era ¡Marico ¿Quién coño va a hacer turismo por la frontera de Brasil o por Cúcuta?! I mean, no digo que no se dé el caso, pero es muy muy extraño, y más teniendo en cuenta la situación país. Mientras esperábamos, Giovanni nos brindó a Joseline (la otra chica que viajaba con nosotros) y a mí, el desayuno, que era una arepa bien resuelta, rellena de salchicha y queso y un café, por 100,00Bs.f (de los que se negaban a morir) o 1 reais.
A las 08:00am empezó a trabajar el SAIME, todo fue rápido, cuando me tocó, me preguntaron hacía dónde me dirigía, revisaron mis datos, me sellaron el pasaporte y chao -sin mayor problema-, de ahí nos tocaba caminar kilómetro y medio EN SUBIDA, hasta el módulo de la Policía Federal, y ahí entraba en juego mi quinto obstáculo, no sabía cuánto me podría tardar para sellar pasaporte y no contaba con el cartón de la fiebre amarilla. Al llegar al módulo de la policía, eran las 08:45am, y la fila para sellar pasaporte era BELLA BELLA, pero justo en ese momento le estaban dando prioridad a las personas que tenían boleto aéreo impreso ¡Qué suerte la mía! Giovanni y yo, rogando que Joseline no fuese ladrona, le dejamos todo el equipaje y salimos corriendo a sellar pasaporte, todo esto no tardó ni 30min, súper rápido, súper fácil y buen trato (sólo por tener el boleto impreso), en ese momento tenía justo 24hrs para llegar a Manaus, ya que mi vuelo salía el miércoles a la 1pm, y tenía que hacer checking tres horas antes. Al salir de migración, escucho que están vacunado gratis contra la fiebre amarilla, me emociono y me animo a hacer la fila; Giovanni me dice "Dani, ve a hacer tu trámite tranquila, que yo me voy con Joseline a cuidar las maletas y te esperamos", yo, con mis tres temporadas de Peligro en el aeropuerto, me asomaba a cada rato a ver que ellos estuvieran a la vista, y que no me fuesen a meter nada en la maleta, BC uno es niche y desconfiado; lo cierto es que después de hora y media de cola, de desayuno gratis, me desesperé y no me pude vacunar, porque la fila no avanzaba. Me reuní con mis compañeros de viaje y salimos corriendo al terminal, a comprar mi pasaje en bus para Manaus, afortunadamente todavía quedaba puesto y el costo era de 175 reais, que al cambio eran como 55$US. Compré mi pasaje, el bus salía a la 01:00pm y tenía hora de llegada a Manaus a las 05:00am, dejando un margen de tiempo a favor de cuatro horas; cómo había cambiado 60$US, y la comida en Brasil es súper económica, nos fuimos a comer a un tarantín que había cerca del terminal, que tenía un All You Can Eat (todo lo que puedas comer) por 5 reais. A todas estas ya eran las 11:30am aproximadamente, nos dimos bomba para comer, hacer reposo y desearnos éxito -Giovanni tenía vuelo a Sao Paulo por Boa Vista y se iba en taxi con Joseline-, así que después de nuestro almuerzo, me dejaron en el terminal esperando y ellos siguieron su camino.
A las 12:45pm empezaron a guardar el equipaje en el bus, el 90% de los pasajeros éramos venezolanos, y de ese porcentaje, un 85% viajaba sólo con la cédula; mientras esperábamos a que terminaran de guardar todo el equipaje, el bus empezó su ruta (hacíamos escala en Boa Vista) a la 01:45pm, afortunadamente pude conseguir una red WiFi libre e ir comunicándome con mi familia; como a los 20min del viaje -aproximadamente- llegamos a lo que sería la última alcabala del viaje, que es en un módulo de la Policía Federal, donde te piden tu documento (cédula o pasaporte), te revisan el bolso de mano, te preguntan si te quedas en Brasil o si tienes otra ruta y por último y no menos importante, te bajan del bus, te hacen sacar TODO TU EQUIPAJE y ponen a perritos a buscar cosas de dudosa procedencia en tus macundales.
Desde el primer momento aguanté todo tipo de nerviosismo, pues no tenía nada que esconder, mostré mi pasaporte y mi pasaje con destino a Buenos Aires; me revisaron mi bolso de mano y en ese instante el que presumo era jefe de los policías, manda a bajar a todos los pasajeros (menos a mí) para que buscaran su equipaje y proceder a realizar la experticia. Todo iba realmente bien y súper rápido, hasta que una mujer policía sube a hacer una última revisión del bus y cuando me ve, comienza a pelearme y a decirme que si yo estoy escondiendo algo, que por qué no bajé del bus; muy civilizadamente le explico lo que su jefe me había explicado y le importó un comino, para evitar malos entendidos, le pedí que me acompañara a buscar a la persona con la que había hablado y por fin accedió; no sin antes buscar mi equipaje -lo cual me tenía sin cuidado, porque no estaba ocultando nada-, el policía al verme fuera del bus, me pregunta qué hago ahí, le expliqué lo sucedido y en eso llega la mujer policía con mis cosas y el tipo automáticamente le forma tremendo peo en portugués y me manda a subir de nuevo al bus. Luego me explicaron que las personas que no se quedan en Brasil, sino que tienen otros países como destino, no les revisan mucho, sólo hacen énfasis a los que se quedan en Brasil, para evitar algún tipo de contrabando y esas cosas.
Como a la hora, ya estábamos todos en nuestros puestos, a diferencia de los buses venezolanos (Peliexpress, Flamingo, Expresos Occidente, etc); estos buses no arrancan si no te has puesto el cinturón de seguridad, te regalan agua y tienen el conector para que puedas cargar el tlf, luego de que revisaran que todos teníamos el cinturón puesto (tienen como aeromozas, pero para bus), el viaje empezó de nuevo, hacía Boa Vista; donde cambiarían de conductor y de ahí seguiríamos a Manaus. En ese instante fué que asumí que ya no estaba en Venezuela, que estaba por mi cuenta y que me tocaba resolver con todas las herramientas que había aprendido durante 28 años gracias a mi mamá y mi familia, fue en ese momento en que pude drenar todo miedo, frustración, rabia e inseguridad -Porque aunque toda mi vida dije y quise emigrar, la forma en que lo hice y que me tocó, no era la que yo pensaba y quería; y para eso nadie te prepara psicológica y emocionalmente- y arranqué a llorar, cómo por dos horas, hasta que mi cuerpo pidió dormir. Me puse mi sweater, encima coloqué mi chaqueta y me tapé con mi cobija y caí rendida, hasta que llegamos a Boa Vista como a las 06:00pm; el cambio de pasajeros y de conductor fue realmente rápido, en lo que arrancamos hacia Manaus, me volví a dormir hasta las 09:00pm; que hicimos una parada a comer e ir al baño que duró media hora.
Día 4: Manaus - Sao Paulo - Buenos Aires.
A las 05:00am en punto, estábamos llegando al terminal de Manaus, bajamos rápidamente a buscar nuestro equipaje y entre tres personas, pagamos un taxi hasta el aeropuerto; llegamos en menos de 20min, todo en el aeropuerto estaba cerrado, menos el baño; cada quien agarró por su lado y volví a quedar sola. Aproveché para poner a cargar el tlf, agarrar WiFi y poder comunicarme con mi familia en Venezuela y mis primos y amigos en Argentina, puse el equipaje en un carrito, me fuí al baño y procedí a darme un baño de vaquero (agarré una toalla de tocador que tenía en mi bolso de mano, la mojé, la llene de jabón y me limpie el cuerpo), cambié mi ropa interior y ropa; me peiné y me maquillé.
Las tiendas, cafetines y oficinas de las líneas aéreas empezaron a trabajar a las 10:00am, a medida que pasaba el tiempo, me fuí consiguiendo con personas que venían en el mismo bus que yo; uno de ellos, un Sr., de Maracaibo, me regaló tres panes dulces y un café y con eso pude desayunar, a las 11:00am pude hacer checking (rezando que ninguna maleta pesará de más, par no tener que pagar exceso de equipaje), arreglé mis macundales, cuando ví que no excedía el peso, me entregaron mi pasaporte y estuve en sala de espera -cabe destacar que el aeropuerto sólo te regala 30min de WiFi libre, donde te piden tu dirección de correo electrónico; de ahí en adelante debes pagar o seguir utilizando toda dirección de correo electrónico que se te ocurra- como yo estaba cuidando mi economía, utilicé todos los correos electrónicos que se me vinieron a la mente y más.
A las 12:45pm nos llamaron para ir entrando al avión, viajé con la gente de LATAM; de Manaus a Sao Paulo son seis horas, el viaje estuvo relativamente tranquilo, pude cargar el tlf, ver dos películas y escuchar el nuevo cd de Björk (de comida sólo nos dieron un sándwich y un bom o bom de postre). Llegamos a Sao Paulo a las 07:00pm -hora Brasil- (06:00pm hora de Venezuela), ese aeropuerto es tan malditamente inmenso, que tuvimos que agarrar como un metrobus que nos dejó bien lejos de donde teníamos que agarrar el otro vuelo, a tal punto de que varios nos perdimos, y cuando llegamos a la puerta de embarque, más de la mitad del vuelo ya había subido al avión. Hicimos checking rápido, avisé a mis padres y a las 09:00pm salió mi vuelo para Buenos Aires, este avión era muchísimo más pequeño, muchísimo más incómodo y para rematar, me tocó que si en la cocina; al percatarme de que varias personas habían perdido el vuelo, pedí que me cambiaran de puesto y triunfé (como dice mi amado George Harris). En este vuelo me tocó de compañera en el asiento de al lado, una señora Argentina de lo más amable, regresaba de vacaciones junto a su esposo -que lo habían ubicado en otro lugar del avión- me deseó mucho éxito en mis planes y fue tan pana que cuando dieron la comida del vuelo (otro sándwich de jamón y queso y un ponquesito de postre) ambas cosas me las dió a mí.
Finalmente llegamos a Ezeiza a la 01:30am, era el momento decisivo donde sabría si lo había logrado o no (en internet hay muchas experiencias buenas y malas de lo que te puede pasar en migración), me tocó un tipo como de mi edad, muy buena onda; me preguntó el motivo de mi viaje, con sinceridad y orgullo dije "vengo a radicarme", me preguntó la dirección a dónde llegaría; sí ya tenía la cita para el DNI, le dí la fecha, me dió la bienvenida y me selló el pasaporte...
¡Lo logramos Bolívar!
24/04/2019.
@kdanielagm







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